Guarda tu leche materna de forma segura con las bolsas Baboo®, higiénicas y aptas para congelar.
Estériles y herméticas
Cada bolsa Baboo® está esterilizada para garantizar que tu leche materna se mantenga segura, fresca e higiénica, tanto en el frigorífico como en el congelador. El cierre hermético ayuda a conservar los nutrientes de la leche para las próximas tomas.
Doble cierre zip
El doble cierre zip garantiza un almacenamiento seguro y sin fugas, para que tengas la tranquilidad de que tu leche está bien protegida y sin riesgo de derrames.
Vertido fácil
La boquilla en forma de embudo especialmente diseñada permite verter la leche en la bolsa de forma rápida y sin manchas, reduciendo al mínimo el riesgo de derrames.
Base autoestable
Gracias a su base autoestable, estas bolsas ofrecen una solución de almacenamiento estable, permitiéndote guardar la leche en posición vertical en el frigorífico o congelador para un acceso más fácil.
Gran capacidad
Cada bolsa tiene una capacidad de hasta 250 ml, con espacio de sobra para guardar varias tomas, mientras que su diseño compacto permite apilarlas y organizarlas fácilmente en tu frigorífico o congelador.
Cómo usar las bolsas para leche materna BABOO®
Paso 1: Etiqueta la bolsa
Escribe la fecha y la hora de la extracción en la zona indicada de la bolsa para identificarla fácilmente.
Paso 2: Abre la bolsa
Rasga la tira marcada por encima de la parte doblemente sellada de la bolsa. Ábrela con cuidado de no tocar el interior para mantener la esterilidad.
Paso 3: Prepara la bolsa para su uso
Despliega la base de la bolsa para que se sostenga en pie sobre una superficie plana.
Paso 4: Llena la bolsa
Vierte la leche en la bolsa, sin superar la capacidad máxima de 250 ml. Deja algo de espacio en la parte superior para la expansión. Retira el exceso de aire y sella la bolsa firmemente.
Paso 5: Guárdala
Guarda la bolsa sellada en el frigorífico o el congelador. Consulta el envase para conocer las pautas y la duración óptima de conservación.
Cómo descongelar y usar la leche almacenada
Paso 1: Descongela la leche
Pasa la leche congelada del congelador al frigorífico para que se descongele. Para un calentamiento más rápido, coloca la bolsa en agua templada hasta que la leche alcance aproximadamente 37 °C (temperatura corporal).
Paso 2: Vierte la leche
Corta el embudo de la bolsa por la zona marcada y vierte la leche en un biberón estéril. Comprueba siempre la temperatura de la leche antes de dársela a tu bebé.